jueves, 29 de marzo de 2012

Agricultura y desarrollo rural

Panorama general: El desafío

El 75% de los pobres del mundo vive en zonas rurales y la mayoría se dedica a la agricultura, actividad que aún en el siglo XXI sigue siendo fundamental para la reducción de la pobreza, el desarrollo económico y la sostenibilidad medioambiental.

La agricultura representa un tercio del producto interno bruto (PIB) y el 75% del empleo en África al sur del Sahara.

Prácticamente 80% del agua dulce del mundo se utiliza en actividades agrícolas.

Este sector es el más vulnerable al cambio climático.

Los precios mundiales de los alimentos mantienen su volatilidad y han aumentado casi a niveles récord.

El Grupo del Banco Mundial calcula que esta alza ha sumido a 44 millones de personas en la pobreza desde junio de 2010. Otro aumento de 10% en este índice podría empobrecer a 10 millones adicionales de personas.
La respuesta del Banco Mundial

Mejorar el desempeño agrícola es la herramienta más poderosa para reducir la pobreza y el hambre en el mundo. El desarrollo agrícola es una fuente de crecimiento económico que favorece especialmente a los pobres ya que es de dos a cuatro veces más eficaz en aumentar los ingresos entre los muy pobres que el crecimiento en los demás sectores.

El Grupo del Banco Mundial está impulsando la inversión en agricultura con aportes entre US$6.000 y US$8.000 millones al año, en comparación con US$4.100 millones en 2008. De este financiamiento, el 71% está destinado a aumentar la productividad y el 20% a mejorar el acceso a mercados.

El Plan de Acción para la Agriculturadel Banco Mundial incrementa el apoyo en cinco áreas: aumentar la productividad agrícola, vincular a agricultores con los mercados, reducir el riesgo y la vulnerabilidad, mejorar el empleo rural no agrícola e incrementar la sostenibilidad medioambiental del sector, además de convertirlo en una fuente de servicios ambientales positivos.

Actividades claves

Respuesta a la crisis mundial de los precios de los alimentos. Frente a la crisis alimentaria de 2008, el Banco Mundial lanzó el Programa de Respuesta a la Crisis Mundial de los Alimentos (GFRP, por sus siglas en inglés) para ayudar inmediatamente a los países más golpeados por la carestía. Hasta la fecha, el GFRP apoya a 40 millones de personas en 44 países con US$1.500 millones en ayuda de emergencia, fondos que se destinan directamente a mejorar las prácticas agrícolas y adquirir semillas y fertilizantes, y a fortalecer las redes de seguridad social, como es el caso de los programas de alimentación escolar de emergencia. Para más información, visite: Reseña temática sobre la crisis alimentaria mundial.

Programa Mundial de Agricultura y Seguridad Alimentaria (GAFSP, por sus siglas en inglés). Este programa administrado por el Banco respalda planes nacionales de seguridad alimentaria y agrícola y ayuda a promover las inversiones, en especial entre los pequeños agricultores. Hasta la fecha, seis países y la Fundación Gates han comprometido cerca de US$975 millones para los próximos tres años, de los cuales se han recibido US$571 millones. Para más información, visite: Reseña temática sobre la crisis alimentaria mundial.

Agricultura y cambio climático. La variabilidad del clima afecta en forma desproporcionada a la población rural pobre. El Banco apoya el uso de técnicas agrícolas con un planteamiento “climático inteligente” -como el acolchado (mulching), el manejo de los residuos de las cosechas y las medidas de conservación del suelo y el agua) con el objetivo de aumentar la productividad del sector y los ingresos y mejorar la resistencia de la agricultura al cambio climático, además de contribuir a mitigar sus efectos. Esto representa una “ganancia triple” para la agricultura, el medioambiente y la seguridad alimentaria.

Desarrollo comunitario. Este enfoque entrega a grupos comunitarios y gobiernos locales el control sobre las decisiones de planificación y recursos de inversión. Gracias al apoyo a instituciones representativas de los pobres del campo, los proyectos del Banco destinados a promover los medios de subsistencia rurales propician el crecimiento inclusivo y abordan el desafío de reducir la pobreza. Por ejemplo, el Proyecto Sujala en Karnataka, India, estimula la competitividad agrícola organizando a las comunidades para que manejen su base de recursos naturales y cuencas e introduce además nuevos cultivos y tecnologías que permiten aumentar las alternativas productivas.

Respaldo a la pesca sostenible. El sustento de unos 200 millones de personas depende de la pesca, la acuicultura y las actividades relacionadas. Más del 20% de los 38 millones de pescadores del mundo que se dedican a esta actividad a tiempo completo ganan menos de US$1 al día. El Banco Mundial creó dos asociaciones, el Programa Mundial para la Pesca Sostenible (PROFISH) y la Alianza para la Pesca Responsable (ALLFISH), que ponen énfasis en la gestión sostenible de las pesqueras y en un mejor gobierno.

Agua para la agricultura. Satisfacer la constante y creciente demanda de alimentos y, al mismo tiempo, aumentar los ingresos de los agricultores, reducir la pobreza y proteger el medioambiente –todo a partir de una base de recursos hídricos cada vez más limitada– son los principales desafíos que enfrenta la gestión de este sector. El Banco Mundial está incrementando las inversiones orientadas a los aspectos normativos, técnicos y de gestión del uso del agua en la agricultura. Los esfuerzos incluyen énfasis renovado en la promoción del desarrollo de pequeños sistemas de riego, en especial en África occidental, mejor uso agrícola de las aguas de desecho y ahorro real de agua minimizando al mismo tiempo el impacto sobre la productividad y los ingresos.

Apoyo a la innovación. Las iniciativas para aplicar sistemas innovadores se han concentrado en orientar los procesos, las herramientas y las alternativas de inversión. Además, se otorgan más préstamos para investigación y servicios en esta área, con un enfoque específico en asociaciones público-privadas, consorcios de investigación y fondos para la innovación.

Desarrollo de la ganadería sostenible en beneficio de los pobres. La actividad pecuaria es una de las pocas formas de crear activos y salir de la trampa de la pobreza. El sustento de más de 600 millones de personas depende de esta actividad. El Banco ejecuta programas destinados a mejorar la ganadería como medio para salir de la pobreza, aumentar la sostenibilidad ambiental del sector y, con el enfoque One Health (integración de la salud pública y animal), reducir los riesgos de enfermedades, entre ellas las que tienen el potencial de causar pandemias.

Tenencia de la tierra. Las malas políticas en relación con las tierras representan una limitación grave para el desarrollo económico y social. Las medidas destinadas a mejorar la seguridad, el acceso y la transferencia de las propiedades suben el valor de los activos familiares, generan niveles más altos de inversión y productividad agrícola y facilitan el acceso al crédito. Todas estas áreas cuentan con el apoyo del Banco Mundial.

Inversión agrícola responsable. El Banco Mundial colabora con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) y otros interesados con el fin de establecer siete principios voluntarios sobre inversión agrícola responsable, respetando los derechos, los medios de sustento y los recursos. La institución está trabajando con los países y otros asociados para llevar a la práctica estos principios.

Financiamiento rural. En la mayor parte de los países en desarrollo, las zonas rurales no cuentan con mucho acceso a servicios financieros claves, como ahorro, seguros crediticios y servicios de remesas y arrendamiento, en particular para los pobres. El Banco está contribuyendo al desarrollo del sector privado y de los mercados rurales mediante la creación y difusión de conocimientos sobre la facilitación del acceso de pequeños agricultores y hogares rurales pobres a servicios financieros. AgriFin, una iniciativa del Banco Mundial financiada por la Fundación Bill y Melinda Gates, está trabajando para demostrar que ofrecer servicios financieros a los pequeños agricultores y otras empresas en zonas rurales puede ser un negocio rentable para las instituciones financieras.

Gestión de riesgos agrícolas. En los países en desarrollo, los agricultores, las empresas agrícolas y los Gobiernos pueden adoptar una serie de enfoques técnicos, de gestión y financieros para reducir, mitigar, transferir y enfrentar riesgos. El Banco respalda el desarrollo y la implementación de estrategias de gestión del riesgo en el sector agrícola y la cadena de suministro en un número cada vez mayor de estas naciones.

Contactos:
Amy Stilwell
(202) 458-4906
astilwell@worldbank.org

Fionna Douglas
(202) 473-8913
fdouglas@worldbank.org

Robert Bisset
(202) 458-5191
rbisset@worldbank.org

Actualizado en agosto de 2011




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